Estudiantes Institucional — 13 noviembre 2012
Los días en que la UCLM limpió chapapote

 

Varios centenares de voluntarios de la Universidad de Castilla-La Mancha, entre quienes también se encontraban Erasmus extranjeros, colaboraron en la limpieza de los residuos depositados en las costas gallegas tras el hundimiento del petrolero Prestige hace ahora diez años.

Fue uno de los mayores desastres ecológicos de la historia de España. El 19 de noviembre de 2002, después de unos días de incertidumbre, el petrolero Prestige se hundió frente a las costas de Galicia, ocasionando un vertido de combustible que derivó en tragedia para el medioambiente. Espacios tan paradigmáticos como la Costa de la Muerte se vieron invadidos por el chapapote, una sustancia viscosa, similar al asfalto, que causó graves perjuicios al entorno.La catástrofe de la “marea negra”, como se denominó entonces, provocó otra marea: la solidaria. En pocos días, miles de voluntarios se desplazaron a las costas gallegas para colaborar en la limpieza del fuel, poniendo en riesgo su propia salud sobre todo en las primeras semanas, cuando la buena voluntad de los ciudadanos por echar una mano se anteponía a la prudencia con la que deben manejarse productos tóxicos y potencialmente peligrosos.

 Esta ola solidaria llegó también a la Universidad de Castilla-La Mancha. La institución académica organizó un equipo integrado por quinientos voluntarios de los campus de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo que iban a emplear sus vacaciones navideñas en la limpieza de los restos del Prestige. No obstante, una llamada de la Xunta horas antes del viaje, impidió que viajaran los jóvenes de Albacete y Ciudad Real, quienes se sintieron lógicamente frustrados, tal y como explicó la por entonces vicerrectora de Alumnos, Cándida Gutiérrez. La determinación de esta exresponsable de la UCLM, junto con la voluntad solidaria de los estudiantes, hizo posible la coordinación de un nuevo contingente que, esta vez sí, partió en marzo de 2003.

Esta segunda expedición estuvo integrada por un centenar de alumnos de Albacete y Ciudad Real, entre ellos muchos estudiantes extranjeros que disfrutaban de una beca Erasmus en la Universidad de Castilla-La Mancha y que también sintieron la llamada de la solidaridad. Los voluntarios de la UCLM trabajaron durante cinco días en la localidad coruñesa de Carnota, en la Costa da Morte. Su convivencia con los vecinos constituyó “una experiencia inolvidable”, como explicó entonces la delegada de Alumnos de la Facultad de Químicas de Ciudad Real, Itziar Benito, una de las promotoras de esta iniciativa junto con la delegada del Campus de Ciudad Real hace diez años, Raquel Rodríguez.Además de contar con el apoyo de la Universidad, los voluntarios recibieron la ayuda de instituciones, asociaciones  y empresas privadas. El Servicio de Prevención de la UCLM se implicó muy activamente en la iniciativa de los estudiantes, y les cedió el equipo necesario para los trabajos de recogida de chapapote; máscaras, guantes, botas y trajes especiales que también se convirtieron en símbolos del cariño de toda España por los ciudadanos de Galicia.

Diez años después de la catástrofe, algunos de aquellos voluntarios han vuelto a la Costa da Morte para certificar que todo aquel esfuerzo mereció la pena. Que los gallegos y los castellano-manchegos pueden volver a disfrutar de la belleza de un paisaje que jamás debió pintarse de negro.

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Pepa González Oliva

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