Investigación — 16 octubre 2012
Un estudio de la UCLM apunta a la formación y el empleo para mejorar la realidad de la mujer rural

La formación y la inserción laboral son los elementos fundamentales para favorecer el progreso de la mujer rural, un colectivo que, a pesar de los avances jurídicos, continúa expuesto a una discriminación latente. Esta es una de las conclusiones del informe La mujer rural en Castilla-La Mancha, el más completo en su ámbito que se ha publicado hasta el momento y cuya autora es la profesora de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) María José Aguilar Idáñez.

 A pesar de los avances legales y sociales, la mujer rural continúa sufriendo una doble discriminación, por mujer y por rural; y gran parte de esta carga de desigualdad es atribuible al déficit formativo y al desempleo. La salida de este círculo pasa por mejorar la formación de estas mujeres y por promover su inserción laboral en su propio entorno. Esta es una de las tesis que contiene La mujer rural en Castilla-La Mancha, un exhaustivo estudio realizado por María José Aguilar Idáñez, profesora de la Universidad regional y directora del Grupo Interdisciplinar de Estudios sobre Migraciones, Interculturalidad y Ciudadanía (GIEMIC) de esta institución académica.

Tras ofrecer un detallado análisis de los aspectos demográficos, ocupacionales y de actividad laboral y familiar desde la perspectiva de género, la investigación aporta conclusiones entre las que destaca el estigma de la condición de “ama de casa” en el avance de la mujer rural. “Con la igualdad en el ámbito legal, aparecen discriminaciones más sutiles no sólo en el ámbito propiamente laboral, sino también en la esfera privada. Y la ocupación de “ama de casa” sin duda es el mayor exponente de dicha situación de discriminación”, sostiene la profesora.

Lejos de lo que pudiera parecer a simple vista, la losa de las tareas domésticas no desaparece en el caso de las mujeres que trabajan fuera de casa. En este sentido, el estudio sostiene que “la mujer rural está obsesionada por la excesiva vinculación que todavía tiene con las tareas de la casa. Para algunas es su única ocupación, que suelen compartir con otros trabajos como el de ayuda familiar o el cuidado de las personas mayores, pero también lo es para otras que son empresarias, o realizan un trabajo asalariado”.

Después de constatar esta realidad, la profesora Aguilar Idáñez aporta una serie de propuestas de intervención para contribuir al avance de la mujer rural entre las que destacan la formación, la integralidad de las intervenciones, el fomento del empleo, la conciliación y el reparto de las tareas o la gestión del conocimiento.

El apartado de la formación es uno de los más extensos. Entre otras consideraciones, el informe plantea la necesidad de implementar nuevas ofertas “a la carta”, considerando las especificidades de los mercados locales y comarcales de empleo, así como sus potencialidades.

En esta línea, la profesora señala que la formación ocupacional y profesional debe ser lo más sistemática y profesionalizada posible, y que los responsables deberían revisar el tipo de ofertas de formación profesional que se imparten de forma reglada en el medio rural, “ya que no están adecuadas a las necesidades actuales y emergentes de empleo”. El e-learning y la tele formación son dos herramientas con amplias posibilidades en este ámbito, a juicio de la investigadora.

Capítulo aparte merecen las propuestas de promoción del empleo. Para aquellas mujeres que quieran trabajar después de haber formado una familia, la profesora Aguilar propone la realización de talleres de sensibilización de igualdad de género, de formación en nuevas tecnologías, de formación ocupacional o de reciclaje profesional, así como de apoyo a las emprendedoras. Aquí, se cita como ejemplo paradigmático de buenas prácticas el centro de asesoramiento para mujeres que regresan a la vida laboral de Saarbrücken (Alemania).

El estudio incide también en la necesidad de avanzar en las políticas de conciliación y reparto de las tareas del hogar. Entre las alternativas que sugiere la profesora, la creación de guarderías y centros de ocio infantil en pequeños municipios, cogestionados con la participación de las familias.

La investigación, publicada en 2010, se realizó como parte de un proyecto de investigación europeo.

Acceso al informe completo.

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Pepa González Oliva

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